miércoles, enero 28, 2009

ADÁN CUMPLE 60



“En cierta mañana de octubre de 192.,casi al mediodía, seis hombres nos internábamos en el Cementerio del Oeste, llevando a pulso un ataúd de modesta factura (cuatro tablitas frágiles) cuya levedad era tanta, que nos parecía llevar en su interior, no la vencida carne de un hombre muerto, sino la materia sutil de un poema concluido”. Así comienza una de las novelas más emblemáticas de la literatura argentina del siglo XX. La oración es casi una síntesis perfecta de lo que ocurrirá a lo largo de más de 500 páginas en las que convivirán estos personajes disparatados teñidos de humor, poesía, misticismo en una prosa paródica brillante.
La literatura tiene la capacidad de romper con la logicidad que los humanos hemos construido para hacer de este mundo algo menos “caótico”. La literatura pone en duda, cuestiona, rompe con esa logicidad para mostrar algo más subterráneo, más inasible, pero a su vez configurador del hombre. Ese muerto leve no es otro que Adán Buenosayres, su entierro sucede en la década del 20 y sin embargo Adán cumple 60 años; un muerto que ha seguido vivo, un cadáver cumpleañero que ha ha hecho malabares con el tiempo.
Publicada en 1948 por Leopoldo Marechal, Adán Buenosayres pasó decididamente inadvertida para el mundillo literario. Pero hay otro hecho contextual que quizás haya contribuido a cierta invisibilidad para la crítica: como pocos intelectuales, Marechal era peronista, y este fue un rótulo que lo perjudicó ante sus pares aún durante los gobiernos de ese partido.
Ante la miopía del establishment académico sólo un joven escritor pudo vislumbrar la genialidad y ruptura novelística que Marechal llevó a cabo; ese joven era Julio Cortázar que vio en la novela el sendero futuro por donde caminarían sus invenciones. “Muy pocas veces entre nosotros se había sido tan valerosamente leal a lo circundante, a las cosas que están ahí mientras escribo estas palabras, a los hechos que mi propia vida me da (...), a las voces y a las ideas y los sentires que chocan conmigo y son yo en la calle, en los círculos, en el tranvía y en la cama”.
¿Qué es Adán Buenosayres?. La historia de un joven de Villa Crespo muerto tempranamente relatada por un amigo y la publicación de dos cuadernos que el protagonista dejó. Eso y mucho más. Una desmesura novelística que busca dar cuenta de casi la totalidad de la experiencia humana. En él confluye gran parte de la tradición literaria occidental, desde Virgilio a Dante pasando por el Ulises de Joyce.
La historia de Adán y sus amigos es sin duda uno de los puntos más altos del humor en nuestra literatura. Pocas veces me he reído tanto con un libro. Pocas veces la vanguardia criolla con sus personajes ha sido retratada en clave humorística y paródica en forma tan certera. Y el lenguaje se viste con ropas nuevas, cotidianas, irreverentes y se adorna con poesía y el efecto estético es sorprendente y anticipador de lo que vendrá. Adán cumple 60, y no quiero ponerme—como la frase final de la novela--“solemne como pedo de inglés”.

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