jueves, febrero 25, 2010

VENECIA Y LA LITERATURA II


               Esta es una ciudad hecha de agua y tiempo, y por qué no, también de literatura. Goethe, cuyo viaje a Italia transformaría definitivamente su estética, inició quizás esta devoción por Venecia. Antes ya Shakespeare situó la acción de “El mercader de Venecia” en esta ciudad. Y me pregunto y me lo reprocho, mientras me dirijo a San Michele, si de una buena vez podré mirar las cosas en su desnudez primera y no siempre recubiertas por la pátina literaria.


               En San Michele está el cementerio más famoso de la ciudad, entre sus muros acunados por el agua está la tumba de  Sergei Diaghilev, fundador del ballet ruso, cerca de allí su amigo, el músico, Igor Stravinsky y los poetas que hicieron de Venecia su última patria, el ruso Joseph Brodsky y el controvertido Ezra Pound. Me dicen que el monasterio franciscano está vacío y que los últimos cuatro monjes que custodiaban los difuntos abandonaron la isla hace cerca de un año.


               El encaje alzado de las fachadas venecianas es el mejor rastro que el tiempo, alias agua, haya dejado nunca sobre tierra firme. Es como si el espacio, más consciente aquí que en ningún otro lugar de su inferioridad frente al tiempo, le respondiera con la única propiedad que éste no posee, con la belleza. Y es por esta razón por lo que el agua toma esta respuesta, la retuerce, la golpea y la rompe en pedazos, aunque al final la recoja y la lleve consigo hasta depositarla, intacta, en el Adriático”. La cita corresponde a uno de los libros más hermosos escritos sobre la ciudad, “Marca de agua” de Brodsky. El poeta ruso, ya exiliado, pasaba por lo menos un mes todos los años en Venecia, "la más inverosímil de las ciudades", como la llamó Thomas Mann.


               En el regreso por el Gran Canal, con un tráfico incesante, sigo deslumbrado por las fachadas de los edificios que rezuman historia. En uno de estos palacios escribió algunas de sus novelas Henry James, otro amante de la ciudad. Una de ellas, “Los papeles de Aspern”, transcurre en el verano veneciano. También por esta zona se hospedaban Lord Byron y Shelley, los poetas románticos que huían de la niebla inglesa.


                  "Venecia resume toda la historia del ser humano, es viciosa y hermosa". Así califica Antonio Gala, el escritor español, el escenario en el que transcurre su novela, “Los papeles de agua”. Y tiene razón, me digo, mientras atardece y recorro, luego de un aperitivo, las viejas callejuelas de este sector de la ciudad, que a Brodsky le recordaban los pasillos de una biblioteca.


               Temo que estas líneas se hayan transformado en un inventario de citas, que la ciudad que ven mis ojos, sea sólo un espejismo literario y no la Venecia que vos lector, lectora imaginaste o viste. Esta es una vieja tara que llevo conmigo y a la que me resigno. Anochece ya sobre el Adriático. En mi camino hacia el hotel encuentro una placa que recuerda el lugar donde nació Casanova. Quizás ese sea el encanto de Venecia, ser la seducción misma, única y siempre cambiante como el mar que se retuerce en sus canales.

lunes, febrero 08, 2010

VENECIA Y LA LITERATURA

El agua forma parte de la historia de esta ciudad y de la vida cotidiana de su gente, ella es la síntesis perfecta de la convivencia de lo urbano y del mar. Hablo de Venecia. Estos tres días por la ciudad del Adriático han sido inolvidables, salvo hoy que se me ocurrió tomar con los amigos unos "dry Martini" en la isla de Lido y mi vertical está en discusión, y más en esta góndola que el agua bambolea.

El gondolero explica a los gritos que estamos pasando frente al Grand Hotel des Bains, lo que no dice es que al edificio solo le quedan glorias pasadas, da lástima ver el interior del hotel que nos deslumbrara tras la lente del gran Lucchino Visconti en "Muerte en Venecia".


En sus habitaciones se hospedaba el protagonista de la famosa novela de Thomas Mann llamado Gustav Aschenbach, quien al llegar al hotel vio "una habitación agradable, con el mobiliario de madera de cerezo, con un ramo de flores olorosas sobre una mesilla, y desde cuyas altas ventanas se podía disfrutar la visión del mar abierto". En la playa que se ve desde esas ventanas del hotel pasó algunos de sus mejores días y vio crecer su pasión por Tadrio, un joven adolescente polaco. En esa playa, contemplándolo, murió una mañana ya otoñal.


El vetusto edificio será remodelado, me dicen, y sus casi doscientas habitaciones se venderán por separado con la modalidad de tiempo compartido. No gusta, pero si ese es el precio para salvarlo...


Ahora el gondolero grita una canzone y mi cabeza está a punto de romperse, mientras atravesamos el canal mayor rumbo al Puente de los Suspiros y la plaza de San Marcos. Todo me da vueltas en esta ciudad que respira arte por sus poros. Aquí nació y murió Tintoretto, el gran pintor renacentista, muchos de sus cuadros y murales están en edificios históricos de Venecia. En esta ciudad descansa el enigmático Giorgione y uno de sus lienzos, "La tempestad", se puede ver en la Galería de la Academia.


"La tempestad" también es el título de una excelente novela policial del español Juan Manuel de Prada ambientada en una Venecia invernal y nevada. Mientras nos acercamos a San Marcos en medio del hedor que exhalan los pequeños canales y el sol que me obliga a cerrar los ojos, recuerdo la llegada de Alejandro Ballesteros, el joven profesor de arte interesado en estudiar el cuadro de Giorgione: "Allí se erguían [en San Marcos], junto al embarcadero, dos columnas monolíticas, sobresaliendo directamente del agua, puesto que la marea había querido apropiarse de la plaza más célebre del mundo, [...] En lo más alto de las columnas descansaban, fundidos en bronce, el león alado de san Marcos y la estatua de san Teodoro..." Recuerdo a Chiara, uno de los personajes femeninos que más me ha atraído y que confieso que en estos días en Venecia abrigué la secreta esperanza de encontrarla.


Borracho y en Venecia. El gondolero para despedirse grita o canta. Desembarco a duras penas y estoy tentado de decirle que prefiero a Aznavour cantando "Venecia sin ti".

HOTELES y ESCRITORES

      Los hoteles son lugares efímeros en nuestra experiencia. Están hechos para la circulación, para el paso rápido, son una especie de...