lunes, octubre 25, 2004

MI LENGUA

Toda lengua es un prisma por donde miramos, pensamos y sentimos el mundo; un tamiz particular que queda adherido para siempre a nuestra personalidad. Siempre me ha llamado la atención la expresión "lengua materna" para identificar a aquel idioma en el que aprendimos a balbucear y luego nombrar las cosas. Lengua madre, palabras que nos arropan en la intemperie del mundo.

Mi lengua, ésa en la que leo, redacto, pienso, me indigno y me emociono, es el español; y si me pongo riguroso, es un dialecto hablado en un pequeño reino de la Península Ibérica, Castilla. Esas "palabras andantes", como dice el poeta, cruzaron el Atlántico y se aquerenciaron en la vasta América. Mi castellano ha sufrido una larga evolución en este continente y adopta caracteres propios-- por largas razones que no detallo aquí-- en Argentina. En fin, hablo y escribo en un dialecto que puedo identificar como "argentino", que tiene grandes puntos de contacto con la lengua común, pero que tiene personalísimas diferencias.

La lingüística definió alguna vez al español actual como " el latín que se habla en el siglo XX o XXI". Definición que dice poco y mucho, según cómo se la mire. Pero apunto la dificultad: es muy difícil determinar hasta qué punto el latín en su evolución deja de serlo para convertirse en español.

Algo es claro, allá por el año 1000 a. C. el pueblo hablaba un dialecto diario que ya no tenía mucho que ver con el docto latín. El siglo XII había dado en esa habla nueva nada más y nada menos que el "Poema del Cid". Y en los textos latinos que se copiaban en los monasterios hay, entre la cuidadosa caligrafía latina, términos raros, nuevos, propios de una lengua oral que bullía entre el pueblo y que lentamente va escalando las escarpadas piedras de los monasterios. Son las glosas.

Hasta que el hecho mágico sucede. En San Millán de la Cogolla, en la provincia de La Rioja española, aparece el primer texto escrito en un rudimentario español. San Millán es un pequeño pueblo rodeado de montañas y pinares. Pasando el caserío que se conserva muy fiel a la época medieval, en un pequeño valle recóndito, se asciende una larga cuesta entre pinos, abetos y cipreses, en medio del silencio que se adelgaza a medida que uno deja atrás la carretera y el aire límpido llena de aromas los pulmones.

Sorpresivamente, en la cima de la pequeña montaña aparece el monasterio de Suso. Humilde y sencillo. Emociona pensar que allí, en el remoto siglo X, un monje que copiaba un sermón de san Agustín, no resistió la tentación de traducir las últimas líneas a la lengua ésa que se utilizaba para "fablar con su vecino", y además las amplifica.


"Cono ayutorio de nuestro dueño Christo, dueño Salbatore, qual dueño yet ena honore e qual dueño tienet ela mandacione cono Patre, cono Spiritu Sancto, enos siéculos de los siéculos. Fácanos Deus omnipotes tal serbicio fere que denante ela sua face gaudiosos seyamos. Amén"

El primer balbuceo de la lengua española, mi lengua, tu lengua.



Glosa emilianense

lunes, octubre 18, 2004

MESOPOTAMIA

Ahora que Irak está en el centro casi absoluto del mundo de la información; hay que recordar que esta región no es sólo arena y guerra, Hussein y petróleo. La cuna de la civilización está allí, en esa zona que los griegos bautizaron como Mesopotamia ("país entre ríos"). En ese valle compuesto por los míticos y milenarios ríos Tigris y Éufrates se erigieron las primeras ciudades de la humanidad, como Ur, la más antigua del mundo y cuna de Abraham. Allí florecieron Nínive, en el norte y capital de los asirios y Babilonia en el sur con sus jardines colgantes, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

En la antigüedad, el territorio actual de Irak fue dominado por diferentes pueblos, primero los sumerios y luego acadios, amoritas, asirios, caldeos, romanos, y persas. En el 3.000 a C. floreció en este lugar la civilización sumeria. Este pueblo desarrolló el primer sistema de escritura, la primera cultura urbana y la primera burocracia administrativa del mundo.

Hammurabi, rey babilonio, fue el primero en codificar y escribir un marco legal para la sociedad. También los babilonios desarrollaron el sistema de medición del tiempo que es el que utilizamos hoy. La hora se divide en sesenta minutos y el minuto en sesenta segundos, porque «el sesenta» era la base del sistema numérico babilónico.

De los sumerios nos llega la primera obra literaria, la historia de Gilgamesh, un rey sumerio que golpeado por la muerte de sus seres más queridos, busca la inmortalidad y cuando está a punto de lograrla una serpiente le arrebata la planta milagrosa y Gilgamesh fracasa en su intento.

La literatura sumeria fue un claro antecedente de la literatura griega a la que influyó. Las fábulas, las disputas entre animales y las historias de estos engarzadas en un marco más general provienen en gran parte de la literatura mesopotámica.

Ya en la era cristiana o musulmana si se quiere, una ciudad se destaca por sobre todas las del mundo árabe: Bagdad, cuna del imperio musulmán que abarcaba desde el sur de España hasta la India. Al decir de los viajeros medievales, una de las ciudades más bellas, más ricas de la Edad Media.

Bagdad es la cuna de muchos relatos de ese monumento literario del mundo árabe como es "Las mil y una noches", los relatos de la princesa Sherezade, urdidos para salvar su vida y la de otras jóvenes que pertenecen al harén del sultán. En ese mágico libro caben infinidad de historias, de cuentos, de maravillas. De Basora, el puerto principal de la Mesopotamia salió alguna vez Sinbad, el marino en busca de las mil y una aventuras.

También de Bagdad, ciudad de poetas, salieron hacia el lejano Al- andalus innumerables artistas que dieron renombre mundial a los califatos de Córdoba, Granada y Sevilla: basta recordar la poesía andalusí y la Alhambra.
El novelista y dramaturgo irakí, Muhsin Al-Ramli, subraya aún hoy la fuerte presencia de la poesía en su país, ya que por ejemplo las cartas se siguen escribiendo en verso.

lunes, octubre 11, 2004

EUFEMISMOS

Se entiende por eufemismo (eu= bien, buen + femí=decir) la "manifestación suave o decorosa de ideas cuya expresión directa sería dura y malsonante". Como siempre me han gustado las etimologías, esa historia impúdica de las palabras, en este caso muestra al eufemismo como una cortesía, un gesto de buen gusto.
Sabido es que todo lenguaje carece de inocencia. El lenguaje nos ayuda a revelar, develar la realidad que de otra manera permanecería muda, ininteligible. El punto de máxima tensión del lenguaje está en la poesía, en los textos religiosos, en los mitos. Allí la palabra nos introduce a nuevas realidades, devela nuevas ámbitos, nos descubre lo insospechado, lo no visto, lo oculto.
Pero también el lenguaje sirve para ocultar, disfrazar, distorsionar determinados sucesos, porciones de realidad de acuerdo con los intereses de quien toma posesión de un discurso prestigioso(poderoso) o bien de una sociedad que decide esconder sus tabúes de época.
Es decir que el eufemismo, pasa de ser una figura retórica con un valor positivo, a transformarse en aquello que se oculta por específicos intereses. La sociedad victoriana, la iglesia ocultaron, por ejemplo, casi todos las palabras que nombraban lo relacionado a lo sexual. De allí, palabras tan graciosas, sobre todo por el referente que ocultan, como "pajarito" para no decir pene. "Hacer el amor" es una expresión que puede desconcertar a más de uno. La mayoría de las personas tropezamos con ¿qué cosa es eso del amor?, si no sabemos qué es ¿cómo diablos lo vamos a hacer?
Para ocultar el cuarto donde depositamos nuestras heces y la orina lo disfrazamos con palabras elegantes; en España se llaman "servicios", en Argentina todavía se usa la voz francesa "toilette".
La diplomacia es un caso testigo de hipocresía verbal, de no llamar a las cosas por su nombre. Se sabe que en el ámbito empresarial la palabra "reestructuración " ha perdido su sentido primero para significar simplemente "despido de personal". "Perfil de la empresa" es una expresión aplicable a un sin número de situaciones, ya sea para elogiar a un obrero o para despedirlo por no ajustarse a él. Ahora bien, nadie tiene en claro qué es eso del perfil.
Repito: el lenguaje no es inocente. Hay una frase que ha cundido como la plaga, toda institución, empresa u organismo que se precie debe tener su oficina de "recursos humanos". Me niego a ser un recurso, no lo soy. Un recurso es un medio que sirve para conseguir lo que se pretende. El hombre es una finalidad en sí, no un medio. Las oficinas de "recursos humanos" son eso: un lugar donde los hombres y mujeres son una PC, un martillo, un automóvil, un objeto más en el inventario.
Y en estos tiempos de guerra, el cinismo también se viste de eufemismos. "Daños colaterales" llaman a la matanza indiscriminada de niños, mujeres, ancianos. "Daños colaterales" llaman a la destrucción masiva de las viviendas, de los patrimonios culturales, de los hospitales. "Ayuda humanitaria" a las migajas que pretenden tapar tanto horror, tanta injusticia que unos hombres cometen contra otros.

martes, octubre 05, 2004

MONTERROSO

Soy monterroseano. Pertenezco a esa cofradía de seguidores de la brevedad, de la ironía sutil y humorística y a la vez punzante que entretejen sus textos edificados con un estilo de orfebre. Soy de aquellos que han sentido que perdimos algo cuando nos enteramos el pasado verano de su último chascarrillo.

Augusto Monterroso dejó en la literatura de habla hispana unos textos raros, breves, aunque condescendió a escribir una novela titulada "Lo demás es silencio", en la que se demuestra por el absurdo, la imposibilidad de contar una vida.

Fue cultor de la fábula, ese género tan antiguo y casi olvidado por los escritores actuales. "La oveja negra y demás fábulas" es una muestra clara de cómo la realidad del continente y las taras humanas pueden caber en ocho líneas. Algunas son un verdadero prodigio de alusiones.

Escribió cuentos, diarios, notas a sus lecturas. En todos sus escritos dejó entrever una inteligencia corrosiva y un humor fino, de los mejores en nuestra literatura. Extraordinario autor de palíndromos y de rimas inusuales, lúdico y lúcido degustador del idioma. Amó y conoció en profundidad a los clásicos españoles e ingleses.

Fue lo opuesto a lo formal, a lo serio, un pecado del que rara vez se libran los hombres y mujeres de letras. Dijo que hay sólo tres temas: el amor, la muerte y las moscas, y que él se ocuparía del tercero que nadie toma, porque las moscas son mejores que los hombres, pero no que las mujeres. Los temas de Monterroso son así, extravagantes, inusuales, sorprendentes.

Había nacido en Guatemala, país del que lo exiliaron a poco de comenzar como diplomático, desde allí anduvo por Chile y después recaló en México hasta el final de sus días.

Con Monterroso no se sabe nunca donde termina la ironía y dónde la seriedad. Tiene la gloria instituida por la crítica de ser el autor del cuento más breve de la lengua, ése que dice: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". En fin, no éste el ámbito para discusiones, pero creo que este texto es más una humorada del guatemalteco que el serio propósito de que ese relato sea un cuento.

A Borges lo unía el humor, el gusto por lo fragmentario, la disolución de los géneros, relatos que devienen en ensayo, artículos entrecruzados por la ficción, anécdotas cargadas de literatura y la brevedad de la que siempre hacía gala.. Sigo pensando como el autor de "La palabra mágica" que todo puede contarse en 25 centímetros, y que el resto son sólo aditamentos.

Para muestra de su estilo, culmino a modo de homenaje con esta fábula llamada "La oveja negra".

"En un lejano país existió hace muchos años una oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura."


Otto Raúl González y Augusto Monterroso en 1944

(Para Baker, otro monterroseano)

HOTELES y ESCRITORES

      Los hoteles son lugares efímeros en nuestra experiencia. Están hechos para la circulación, para el paso rápido, son una especie de...