lunes, abril 28, 2008

LITERATURA Y EXILIO VI (bis)

“El exilio no es una invención reciente en la América Latina: toda su historia independiente de siglo y medio largo ha estado acompañada por obligados desplazamientos del equipo político e intelectual de los diversos países, que encontró en estados vecinos y en Europa, temporaria acogida mientras en sus patrias se hacía imposible su tarea”.Así sintetizaba Ángel Rama una nota característica del continente.

Recorrer la narrativa y la lírica latinoamericana en el que se atisban las huellas del exilio es un sendero que se pierde a lo lejos en el tiempo; sí me permitiré seguir señalando algunos mojones que la memoria, con toda su arbitrariedad, arrima con voz de susurro al momento de la escritura.

Varios fueron los exilios de Pablo Neruda, innumerables los poemas en lo que esa lejanía, ese arrancar de la tierra, se tornan palabra dolorosa, rabia quemante o esperanza de reencuentro. “Oh Chile, largo pétalo/ de mar y vino y nieve,/ ay cuándo/ ay cuándo y cuándo/ me encontraré contigo,/ enrollarás tu cinta/ de espuma blanca y negra en mi cintura,/ desencadenaré mi poesía/ sobre tu territorio”.

La dictadura chilena de los 70 provocó el exilio de numerosos escritores y poetas, quisiera referirme a una novela atípica en el tratamiento del tema, me refiero aCobro revertido” de José L. Urbina. El protagonista en un exiliado chileno que vive en Canadá junto a otro grupo de exiliados, algunos provenientes de África. La novela se construye en una ida y vuelta del presente al pasado mediante los recuerdos que son liberados por la muerte de la madre. “Su madre está muerta y ahora tiene que sentir que su madre ha muerto [...], allá lejos, en el país que todos sueñan como una mezcla de imágenes infantiles, chistes adolescentes y frustraciones de adultos expulsados de una especie de paraíso problemático, no para sociólogos sino para mitólogos, donde uno ya no puede enterrar ni a su madre como el resto de la gente porque el Tata Dios General Augusto Pinochet cerró la puerta a nuestras espaldas”.

También Paraguay ha tenido su cuota de escritores exiliados, entre ellos viene rápidamente a la memoria Augusto Roa Bastos, el autor de “El fiscal”. En esta novela el protagonista es un exiliado paraguayo del que sólo conocemos un nombre falso (Félix Moral) y que planea desde el exilio matar al dictador Stroessner. El personaje es de gran hondura y condensa las tribulaciones, exaltaciones y esperanzas de los exiliados.

El pueblo guatemalteco ha sufrido a lo largo del siglo XX varias dictaduras que han provocado la expulsión de grandes escritores, dos de ellos murieron fuera de la patria: Augusto Monterroso y Luis Cardoza y Aragón. Este último padeció varios destierros, e definitivo se prolongó desde 1954 hasta su muerte en México en 1992. Cardoza y Aragón fue el referente máximo de la Guatemala democrática y peregrina. Aquí un poema: “He vivido casi toda mi vida lejos de mis cielos./ Pero mis pies están marcados en los códices,/ en la voz profunda de mi pueblo./ Camino sobre el mar y las nubes que me traje:/ son mi tierra firme./ ¿Quién me la puede quitar?”


Luis Cardoza y Aragón y Miguel Ángel Asturias

miércoles, abril 16, 2008

LITERATURA Y EXILIO VI


"El tema de exilio y literatura es el tema de la literatura latinoamericana. La literatura latinoamericana ha sido siempre exiliada. Cuando las circunstancias políticas ayudan, esto resulta más notorio. El exilio, entre nosotros, empieza precisamente porque es una literatura en lenguas que vienen de fuera y que hemos tenido que hacer nuestras a través de un trabajo de siglos.Así encabeza un artículo sobre el destierro el crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal.

A esta idea habría que agregarle la del exilio efectivo, el que ha golpeado a los intelectuales hispanoamericanos desde el comienzo mismo de la historia de estas naciones. La Carta de Jamaica de Simón Bolívar hace evidente una situación escrituraria de lejanía, de distancia, el sujeto que discurre por esa escritura muchas veces nerviosa y otras de calma es un sujeto que está del otro lado de lo que relata. El mismo Bolívar es personaje que marcha hacia el exilio de la muerte en la novela El general en su laberinto de García Márquez.

Un texto fundante de nuestra literatura es el Facundo de Sarmiento, escrito en el destierro chileno. No se entiende el Facundo sin ese gesto combativo, sin esa escritura apresurada por circunstancias políticas que lo alejan cada vez más de su patria.

Pero volvamos al espacio latinoamericano. Hay una novela excepcional, aunque muchas veces increíblemente soslayada, se llama Noticias del Imperio y fue escrita por el mejicano Fernando del Paso. Toda la novela está construida con los recuerdos de Carlota esposa de Maximiliano, archiduque de Austria y emperador de México. Desde su destierro europeo, ya octogenaria, Carlota desgrana recuerdos de aquella aventura del efímero imperio mexicano. Y la noble y europea mujer no puede sustraerse ni un día del dolor por la pérdida de aquella tierra. Cerca del final delira sobre su regreso: Y volveré en un globo de seda impulsado por los vientos alisios que bajará del cielo hasta el corazón del Valle de México, en medio de mi pueblo [...] Pero si se me va la vida, llegaré en una caja de pino para que me entierren en México. Para que México me devuelva, de mi Imperio perdido, por lo menos tres metros de tierra.

Si hay una figura que resume el exilio latinoamericano es sin duda el personaje del cuento Buen viaje, señor presidente de García Márquez. Ex presidente de un país caribeño, enfermo y a punto de morir, llega a Ginebra con sus últimos ahorros buscando remedio para su salud. Figura entrañable, es patética su soledad y su pobreza.

Carlos Droguett es un escritor chileno que marchó al exilio en 1975, su novela Matar a los viejos en el que una sucesión de voces trasmite la desolación y el horror de la dictadura chilena, se abre con la siguiente frase En la rotunda luz del verano, en la somnolienta luz del invierno (...), un milico tartamudo en su lengua y en su mirada, que después en ceremonias públicas y en pichangas se escondía y refugiaba dentro de unos anteojos oscuros, como un ciego sifilítico terminado hasta arriba o un animal enfermo y aterrorizado.

La vieja guardia: Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Gabriel García Márquez

sábado, abril 05, 2008

LITERATURA Y EXILIO IV


Remigio Morales es un escritor, personaje del relato titulado "El remate", sintetiza, antes de su desesperanzado y trágico final, el sentir del exiliado republicano español: "Sencillamente, no existimos. Fuimos borrados del mapa. Un auténtico remate. Nadie sabe quiénes fuimos."


Si bien el cuento de Max Aub deja traslucir la soledad de los exiliados a fines de los cincuenta, la historia actual es bien distinta, y como dijo alguna vez el escritor Andrés Trapiello: “Los nacionalistas ganaron la guerra, pero perdieron la historia de la literatura”. Y en esta afirmación no hay dudas que dos son los países que posibilitaron el conocimiento de la “España peregrina” al resto del mundo: México y Argentina. Y esto fue así gracias a la labor encomiable de algunas casas editoras, como Losada. La revalorización de estos escritores, en su mayoría mucho más talentosos que los del bando franquista, comenzó en España ni bien desapareció el caudillo.


Es innegable la superioridad estética de los escritores que se exilian a casa de la guerra civil en Estados Unidos, en Puerto Rico, en México, en Argentina; parece cumplirse lo que el poeta León Felipe vaticinó: “Soldado, tuya es la hacienda, / la casa, / el caballo / y la pistola. / Mía es la voz antigua de la tierra. / Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo.../ Mas yo te dejo mudo... ¡mudo! / y ¿cómo vas a recoger el trigo / y a alimentar el fuego / si yo me llevo la canción?”. Y por mucho tiempo pareció que esa España del éxodo se había llevado y acaparado la canción.


Hay voces poéticas que añoran la patria perdida, que basta un pequeño estímulo para que la imaginación, la nostalgia, el dolor se encarnen en las palabras con el ínsito deseo de convocar, por medio de la poesía, la presencia del suelo añorado. Así lo dice en un poema Rafael Alberti: “Hoy las nubes me trajeron/ volando el mapa de España.[...] Yo, a caballo, por su sombra/ busqué mi pueblo y mi casa./Entré en el patio que un día/ fuera una fuente con agua./Aunque no estaba la fuente,/ la fuente siempre sonaba./Y el agua que no corría/volvió para darme agua”.


Pero hay también otras voces como las de Luis Cernuda, que se hacen rabiosas a medida que el exilio se prolonga, es entonces cuando la literatura salva la España pasada y el poeta condena la del presente por la que no siente nostalgia. “Soy español sin ganas/ que vive como puede bien lejos de su tierra/ sin pesar ni nostalgia...”. Y más adelante, “La real para ti no es esa España obscena/ y deprimente/ en la que regentea hoy la canalla,/ sino esta España viva y siempre noble/ que Galdós en sus libros ha creado...”


Emilio Prados desde su refugio se aferra al mar mejicano como un puente hacia el mar de toda su vida, el malagueño; pero sabe que algo terrible se interpone: “De noche, el mar me acompaña,/ y junto al mar voy a verte./[...] Para soñarte, la muerte/siempre entre los dos, España”.

En la foto Emilio Prados, García Lorca, Pedro Salinas...

HOTELES y ESCRITORES

      Los hoteles son lugares efímeros en nuestra experiencia. Están hechos para la circulación, para el paso rápido, son una especie de...