lunes, mayo 31, 2004

PROVINCIANOS

¿Qué es eso que llamamos literatura? Menuda pregunta sobre la que se han escrito y se escriben verdaderas bibliotecas. Quiero quedarme con uno de los múltiples conceptos asociados a esta palabra. La literatura es una construcción, pero no al modo que alguien construye una casa; sino una construcción metafórica, cultural; atravesada por una tradición--institucional o no-- y la época que nos toca vivir con los valores que hacen "literaria" a una obra.

Y como toda metáfora, lo esencial de esta construcción está no en la metáfora misma sino en la tensión, en el arco de flecha que une los términos constituyentes de la metáfora.

En fin, todo esto para decir que cualquier clasificación literaria, tipo literatura feminista, africana, barroca, etc., es una construcción posterior a las obras mismas. Llevado al extremo esta línea de pensamiento podríamos asegurar que hay textos (novelas, cuentos, poemas, comedias, memorias, diarios, etc.); pero podríamos preguntarnos si existe eso que llamamos "literatura" con todos sus agregados por ejemplo el de "argentina".

Las cuestiones se hacen más arduas, darán para otras columnas y quiero frenar acá antes que la estampida lectora deje huérfano y sordo a este redactor.

Lo que me interesa por el momento destacar aquí, es que dentro de esa construcción que llamamos "literatura argentina", muchos de sus grandes nombres son provincianos, del "interior", término que supone que hay un paradójico exterior argentino y que señala cierta concepción dualista de país desencontrado de sí mismo.

Sanjuanino es Sarmiento quien escribe uno de los textos esenciales de la literatura argentina, el "Facundo", en Chile durante su exilio. Leopoldo Lugones, autor del "Lunario sentimental", una de las figuras centrales de la institución literaria llega de la aún hoy colonial Villa María del Río Seco, en Córdoba.
Alfonsina Storni, la poeta del mar, viene de San Juan, pero su viaje empezó mucho antes en la lejana Suiza.

El hoy mítico poeta Juan L. Ortiz pasó toda su vida en Gualeguay, Entre Ríos, junto al Paraná, eso hizo que su gloria literaria tardara bastante en llegar. Nacido en esa provincia era el poeta Carlos Mastronardi, creador de una obra poética breve pero de intensa calidad. De esta misma región llegó a la metrópoli, Alberto Gerchunoff, el autor de "Los gauchos judíos".

En la década del '60 aparecen una serie de narradores que van a renovar la forma de contar en Argentina. La mayoría son de las provincias, algunos muy cercanos a Buenos Aires, pero se reivindican como provincianos. De Mar del Plata, pero en un periplo que lo llevará por San Luis y el Alto Valle, periplos que llenarán su narrativa de personajes que van siempre de viaje, está Osvaldo Soriano.

De Yala, un pequeño poblado perdido en la montaña jujeña, surge Héctor Tizón, que luego de una vuelta por el exilio latinoamericano y europeo, sigue viviendo allí para contar como nadie el decir del hombre del noroeste. Antonio Di Benedetto trae su silencio y la precisión cirujana de su prosa desde Mendoza.
Manuel Puig viene de Coronel Villegas, lugar al que retrató con una crueldad y una maestría inédita.

martes, mayo 25, 2004

Canciones

Música y palabra están desde los umbrales de la humanidad. Desde lo religioso aparecen las letanías, los salmos, las danzas rituales acompañadas por la música y el canto. Son estas semillas las que andando el tiempo fructificarán en diversos géneros literarios.

Me interesa destacar el origen común de lo que hoy llamaríamos canción y que los griegos denominaron poesía lírica. Era esta una poesía que se cantaba, acompañada siempre de un instrumento, la lira, cuyo sonido seguía la modulación de los versos. Es decir, la poesía, tal como hoy la conocemos nació acompañada de la música y así se mantuvo durante siglos. En algunas épocas perdió el acompañamiento musical, en otras los recuperó.

Safo, Alceo y Anacreonte, los tres grandes líricos griegos difundían sus textos con el canto. Al parecer en el "Siglo de oro " español poemas de Lope de Vega y de otros líricos renombrados eran cantados, sólo que en muy contados casos se conservan documentos sobre la música.

En la actualidad poesía culta y lo que denominamos canción corren en líneas paralelas, cuando no divergentes. Sin embargo hay casos en los que músicos y cantantes reconocidos han interpretado poemas de diferentes autores dotándolos de melodía.

El primero que acude a mi memoria es el disco de Serrat interpretando poemas de Antonio Machado, trabajo que ha tenido un éxito singular, al punto que muchos personas creen que los versos "caminante no hay camino/se hace camino al andar", son del cantautor catalán.

Serrat también realizó otra obra memorable con los poemas de Miguel Hernández, destaco dos interpretaciones:"Menos tu vientre" y "Para la libertad". El pampeano Alberto Cortez musicalizó algunos poemas de Machado como "Las moscas" y "Retrato"; hizo lo mismo con Hernández sobre todo la excelente versión de "Nanas de la cebolla".


También Cortez les prestó música a los singulares poemas de Pedro Palacios, "Almafuerte", autor casi olvidado en estos tiempos, y que en la voz del pampeano volvió aunque fugazmente, a tener el reconocimiento que merece.

Recuerdo "todos los incurables tienen cura/ cinco segundos antes de la muerte".
Quien ha trabajado mucho en la musicalización de sus poemas es el uruguayo Mario Benedetti, a sus ya tradicionales trabajos con Alberto Favero y la interpretación de Nacha Guevara, podemos citar la conocida "Te quiero". Hay que agregar además sus recitales con Daniel Viglietti. Hace un tiempo Benedetti trabajó en conjunto con Serrat, el resultado fue un disco con hallazgos destacables, entre cuyas canciones me viene a la memoria "El sur también existe".

Víctor Heredia se le animó a los "20 poemas de amor y una canción desesperada" de Neruda, el resultado fue un sólido e interesante trabajo aunque no tuvo mucha difusión su disco.

El maestro Guastavino dio su versión de algunos poemas de Rafael Alberti, como el ya famoso "Se equivocó la paloma/se equivocaba,/creyó que el cielo era el mar..."
También Astor Piazzolla dio vida tanguera a los poemas de Borges "Para las seis cuerdas", donde se destaca la composición "Milonga de Jacinto Chiclana".
Seguramente el desocupado lector que recorre estas páginas tendrá más testimonios de la poesía hecha canción.

lunes, mayo 17, 2004

TRAICIONES
¿Qué diríamos de un amigo que no cumple la voluntad de otro amigo ya muerto? Seguramente lo censuraríamos. Pero en este caso no tengo ningún prurito en decir: ¡Gracias Max!
Sí, celebro la traición de Max Brod, aquel amigo incondicional de Franz Kafka, que no hizo caso al pedido de éste de "destruir todo", no sólo no lo destruyó, sino que lo publicó todo; bueno casi todo, las partes en las que aparece lo sexual en sus diarios y cartas fueron soslayadas.

Es que el bueno de Max pretendía hacer de su amigo un santo, "de todos los sabios y profetas que pisaron la tierra fue el más silencioso..." llega a exagerar en una de sus novelas pintando a su amigo Franz. Curiosamente Brod, que también era escritor de novelas absurdamente malas, se empeñó en darnos la imagen del Kafka profeta y santo. Para esto invirtió buena parte de sus energías, en cada prólogo a las obras de su amigo, en cada edición.

Y si bien uno reniega de la imagen que pretendía darnos Brod, y hasta sospechamos que no entendió a fondo la importancia de la obra de Kafka en la historia de la literatura, siempre le estaremos agradecidos por su traición; sin Brod no sabríamos nada de Kafka. Sin Kafka la narrativa contemporánea sería seguramente otra cosa.

No pretendo hoy hablar de Kafka, sino de esa actitud de Brod; pero a modo de nota van algunos datos: Franz Kafka nació en Praga en 1883, fue abogado y escritor para sus amigos, quienes lo convencieron de publicar algunos relatos, entre ellos el más famoso "La metamorfosis". Sobre este largo cuento o novela breve hay una anécdota, se dice que Kafka lo envió a una revista cuyo redactor era el autor de "El hombre sin atributos", Robert Musil, quien le dijo que lo publicaría si lo acortaba ya que era muy largo para la revista. Kafka rechazó el pedido.

Franz Kafka muere tuberculoso en un sanatorio en 1924. La mayoría de su familia, tenía tres hermanas menores, murió en los campos de exterminio nazi
En 1925, Brod se las ingenia para publicar la novela más famosa de su amigo "El proceso" con un prólogo donde da su visión del Kafka casi místico y dos cartas del autor que Brod presenta como testamento y donde explica que Kafka "sabía que sus deseos no serían atendidos". ¿Se estaría justificando Max?

La posteridad no ha sido justa con Vario y Tuca, los amigos de Virgilio, otros dos traidores a los que les estaremos siempre agradecidos. Justo el día del comienzo del otoño europeo, ya en sus últimos momentos, en su lecho de enfermo, Virgilio quiere arrojar al fuego los manuscritos de la Eneida, el libro que condensa la civilización romana. Menguado de fuerzas, no puede y les pide a sus dos amigos que cumplan su voluntad, luego muere.

Vario y Tuca no cumplieron el deseo de Virgilio, sino que al igual que Brod, al año siguiente publicaron la Eneida, tal como su autor la había dejado.
Traiciones que provocaron devociones.

lunes, mayo 10, 2004

ELLA

Ella estaba escondida, agazapada tras las bardas, o no, tan grande no es; estaba tras algunos pinos de la casa, o en el jardín. O quizás sí es tan grande que se escondía cerca del río o a espaldas del pueblo.

Ella estaba, estaba siempre como una pancarta gigante o una desvalida y uniforme piedra que sufría el rigor de mi peso. Ella, allí, tan lejos y tan cerca. Yo buscaba otras cosas, miraba más allá, todo lo que no está pertenece al horizonte.

Pero un día, llegó como una música, fue una lenta melodía dejándose entrever, venía de cuatro bancos adelante, y desde la magia de unas palabras que eran las de todos los días, pero que ahora, puestas de una manera misteriosa producían un efecto especial, único. Del oído pasó a la sangre, a los tejidos, a los órganos y después la infección.

Entonces sí la descubrí en todos los sitios y ella salía de todos los escondites y le dio un nuevo sentido al mundo.

Ella, que es inmortal y pobre y que vuelve como la aurora y el ocaso. Ella que es capaz de convertir el ultraje de los años en una música, un rumor, un símbolo. Ella vino primero pura, vestida de inocencia y la amé como un niño.

Con el tiempo cuando adolescencia encendía rubores, ahí estabas haciendo el don de todos los prodigios, encarnando el delirio, el resplandor salvaje del sexo. Y...se quitó la túnica y apareció desnuda toda, desnuda mía para siempre.

Y a pesar de los otros y sus advertencias de que no ganará plata con ella, no entrará al cine gratis con ella, no conseguirá tabaco o vino por ella ni alcanzará el perdón o gracia por ella. Nada oigo, salvo una ambición: la palabra en el tiempo.

Ella es un arma cargada de futuro; todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo; busco tu suma, vos que hacés temblar a un hombre en una galería de museo. Hacés de mi vida esta ceremonia demasiado pura.

Ella es siempre celebración aunque en sus bordes se refleje el infierno, aunque el tiempo se crispe como un órgano herido. Aunque sea a veces la camisa férrea de mil puntas cruentas que dejan caer las gotas mi melancolía. Pero su paso es más largo que la vida.

Ella es un decir que es un hacer, dice lo que calla y calla lo que digo. Ella es misterio, conocimiento, salvación, poder, abandono. La poesía, caracol donde resuena la música y el sentido del mundo. Y el poema, el lugar del encuentro. El sitio del abrazo entre la poesía y el hombre.

La poesía transforma la mirada, el poema es participación en el que dos personas, poeta y lector o lectora se comunican con las palabras y más allá de ellas. Comunicación casi mística. Imagen revelada.

Si no podremos nunca acceder al núcleo secreto y último de la poesía, sí podemos rodearla, tocar levemente su huidiza presencia. Experiencia humana que nos vuelve por un instante semejantes a los dioses.


lunes, mayo 03, 2004

POESÍA ORAL II
La tradición poética oral de los pueblos es numerosísima en todos los continentes. Pongo por caso la tradición árabe, ilustre por habernos dado gran parte de la literatura didáctica como la fábula, el ejemplo, y toda una serie de cuentos tradicionales que llegaron a Occidente a través de la invasión árabe a España y su larga estadía en la península Ibérica.

La poesía pre-islámica árabe nace en una cultura primordialmente oral, para la que los valores sonoros de la palabra guardan una estrecha relación con los contenidos emocionales. Como el rapsoda griego, el poeta pre-islámico describe cosas y circunstancias que los oyentes conocen de antemano: las acciones de un héroe individual y colectivo, y junto con ellas la vida cotidiana de una comunidad. Por esta razón, lo que se dice importa menos que la amplitud de registros empleada en el decir.

Luego la poesía islámica oral influye notablemente en las primeras composiciones orales españolas. La casida, el zéjel, la mohaxaja, son poemas árabes que si bien hay testimonios escritos, la difusión era mayoritariamente en oral.

El folclore oriental es variado y está en el origen de la mayoría de las literaturas nacionales europeas. Son de importancia las narraciones hindúes, la poesía japonesa y china con su brevedad casi epigramática.

También las tradiciones poéticas orales están presentes en los pueblos originarios de América. La riqueza de ese arcón poético fue devastada con la llegada de los conquistadores y el celoso cuidado de las letras profanas por parte de la mayoría de las órdenes religiosas.

Parte de la tradición oral de la conquista aún pervive en muchos países, adaptada al contexto e influida en mayor o menor grado por la cultura indígena. Una prueba de este rico pasado son las composiciones orales del norte argentino. De ellas se destaca la copla, ese poemilla de cuatro versos utilizado para resaltar las bondades de una dama, como dardo punzante contra alguien, de amor, cómicas, patrióticas y hasta políticas.

"El cancionero popular de Salta" de Juan Alfonso Carrizo es una obra central que recoge el folclore poético de esa región del país, y como siempre no resisto de citar algunas coplas en donde el ingenio y el sentido musical hacen gala en esos anónimos poetas.


Los impulsos de cierto caballero un tanto entrado en años son frenados por esta copla de la dama: "Déjese de andar paviando,/ y guarde su pretensión,/ cabeza de burro viejo,/orejas de mancarrón". Diferente el tono y la intención tiene esta copla: "A las doce del día/ vi dos luceros;/ no te extrañes, pues eran/ tus ojos negros". Para terminar una referida a una tradicional fiesta norteña: "El carnaval ya se ha muerto/comiendo bollo caliente,/y unos corderitos gordos,/que le ha dado su pariente".

La copla sigue vigente en las improvisaciones de los cantores folclóricos que interrumpen su canto al grito de "aro, aro, aro" y allí recitan una copla, casi siempre de tono festivo.

Inventariar la poesía oral es tarea cíclopea, algunos pantallazos de su enorme y --en la mayoría de los casos-- callada vigencia ha sido el propósito de estas columnas.

HOTELES y ESCRITORES

      Los hoteles son lugares efímeros en nuestra experiencia. Están hechos para la circulación, para el paso rápido, son una especie de...