HAROLDO CONTI


"Hay cierta clase de escritores que después de leerlos uno quisiera llamarlos por teléfono; hay otra clase de escritores a la que mejor no conocer: son la mayoría". La clasificación es de Abelardo Castillo. Si hay alguien que indiscutiblemente está dentro del primer grupo ése es Haroldo Conti.­

Pertenecía a una generación de escritores nacidos entre los años 20 y 40 que cambiaron la literatura argentina. La mayoría de ellos provenía de las provincias.­

Haroldo Conti era la contracara del escritor intelectual, decía: "Soy escritor nada más que cuando escribo, el resto del tiempo me pierdo entre la gente". Y de eso dan fe todos sus amigos desde los más variados ámbitos en los que se movía. Fue seminarista, profesor, marinero, cineasta, aviador y periodista. Sus pasiones fueron sobre todo la escritura, la libertad y la gente. ­

En el delta encontró su paraíso, tanto que se fue a vivir a las islas, donde era uno más, con los viejos pescadores y nutrieros. Allí se armó su bote en forma artesanal y salía a navegar por ese mundo de agua y verde. Un día un aviso en el diario juntó a cinco desconocidos para una expedición a Río de Janeiro. Querían libertad, Conti era uno de los tripulantes. La aventura terminó en naufragio en el balneario Las Palomas, en la costa Uruguaya. Aprovechó para hacer amigos entre los marineros y vagabundos; y por supuesto pescar. Desde ese momento Las Palomas se convirtió en el lugar obligado de veraneo durante muchos años. ­

Otra expedición memorable fue la de las aletas de tiburón. Cuenta Aníbal Ford que Haroldo supo que a los japoneses les gustaba mucho una comida con aletas de tiburón, inmediatamente se dedicó a recorrer todos los balnearios de la provincia para acopiar aletas, enfardarlas y hacerse rico. Por supuesto que el viaje duró demasiado, y el proyecto de negocio se diluyó entre pesca, asados, amigos y la ruta. ­

Si algo lo caracterizaba era el estar siempre en movimiento. Los viajes eran para conocer nuevas geografías, pero sobre todo para estar en contacto con la gente. De esos periplos Conti aparecía con diversos objetos que acumulaba en su departamento de Buenos Aires, en el que había hasta una enorme costilla de ballena.­

Cuba es el viaje que cambia su literatura y su vida. Desde ese momento aquélla se vuelve más "americana" en sus temas. Y comienza una militancia política mucho más comprometida con lo social; "ser revolucionario es una forma de vida, no una forma de escribir", confiesa­.

Escribió algunos de los mejores cuentos de la literatura argentina. En su prosa trató de aunar la literatura y la vida. Muchos de sus amigos, los ambientes, la gente que frecuentó están en su obra­

Es curiosa la contradicción de un hombre que amaba viajar. Justo en el momento que más necesitaba irse se quedó, pese a las advertencias de tantos amigos. El 5 de mayo de 1976, en Buenos Aires, Haroldo Conti fue secuestrado. El resto es un final abierto o cerrado, depende, pero final al fin. ­

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